Casos clínicos
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C. Entre Arroyos, 1, Moratalaz, 28030 Madrid
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Datos del paciente
Paciente varón de aproximadamente 65 años, con antecedente de politraumatismo grave secundario a un accidente de tráfico ocurrido hace más de cuatro décadas.
Como consecuencia del accidente, el paciente sufrió lesiones traumáticas de extrema gravedad, incluyendo fracturas bilaterales de fémur y tibia, con exposición ósea en ambas extremidades inferiores. Además, presentó lesiones viscerales graves, afectación diafragmática y compromiso respiratorio, que requirieron asistencia hospitalaria urgente e intervenciones quirúrgicas.
Durante el proceso de recuperación fue necesaria la inmovilización prolongada de la extremidad inferior izquierda mediante fijación externa a nivel tibial. Esta inmovilización, junto con la presión mantenida sobre la región posterior del calcáneo, condicionó la aparición de una úlcera por presión localizada en la zona posterior del talón, inmediatamente inferior al tendón de Aquiles.
Motivo de la consulta
El paciente presenta una úlcera por presión crónica en la región posterior del calcáneo izquierdo, con más de 40 años de evolución.
A pesar del tratamiento convencional realizado inicialmente y de los cuidados locales mantenidos durante décadas, la lesión no consiguió alcanzar un cierre completo. Persistió durante años como un orificio cutáneo profundo, requiriendo seguimiento periódico por parte de un servicio especializado de podología.
En determinadas ocasiones fue necesario realizar procedimientos de limpieza y desbridamiento local para acceder al interior de la lesión y eliminar el material acumulado en profundidad.
El motivo de la consulta fue valorar una estrategia complementaria que pudiera favorecer la evolución de una lesión cutánea crónica, resistente al abordaje convencional y de muy larga evolución.
Diagnóstico
El caso corresponde a una úlcera por presión crónica de más de 40 años de evolución, localizada en la región posterior del calcáneo izquierdo, en la zona inmediatamente inferior al tendón de Aquiles.
La lesión se originó como consecuencia de una inmovilización prolongada mediante fijador externo tibial tras un politraumatismo grave. La presión mantenida sobre el talón izquierdo generó una lesión por presión que, pese a los tratamientos convencionales y cuidados locales posteriores, permaneció abierta durante décadas.
Tratamiento
En la valoración inicial se observa una lesión localizada en la región posterior del calcáneo, caracterizada por una apertura cutánea central claramente definida, con apariencia de pequeño orificio y afectación de los tejidos circundantes. La piel perilesional presentaba cambios compatibles con la evolución crónica de la zona, con alteraciones de coloración y textura respecto a la piel circundante.
Ante la persistencia de la lesión y la ausencia de cierre completo tras décadas de cuidados convencionales, se decide incorporar la terapia mediante bomba diamagnética como tratamiento coadyuvante, aplicando un protocolo específico para lesiones de tejidos blandos y úlceras cutáneas.
Protocolos de terapia diamagnética:
El protocolo aplicado fue el siguiente:
- Fase 1: Ext H / Intra L, frecuencia 4 Hz, energía 60 %, rise time 20 %, duración 5 minutos.
- Fase 2: PC / Noc M, frecuencia 5 Hz, energía 90 %, rise time 40 %, duración 5 minutos.
- Fase 3: BS / Cell Membrane, frecuencia 5 Hz, energía 90 %, rise time 90 %, duración 5 minutos.
- Fase 4: BS / Vascular Tissue, frecuencia 2 Hz, energía 60 %, rise time 10 %, duración 5 minutos.
Evolución
La duración total de cada sesión fue de 20 minutos. El protocolo contemplaba una previsión aproximada de 7 a 10 tratamientos, realizando una valoración progresiva de la respuesta tisular. La aplicación se realizó sobre la región afectada, respetando la tolerancia del paciente y realizando seguimiento visual de la evolución.
Tras las primeras cuatro sesiones de terapia diamagnética, se realizó una nueva documentación fotográfica de la lesión. La comparación entre la imagen inicial y la imagen posterior permitió observar una evolución macroscópica favorable.
Los primeros cambios observados fueron:
- Reducción visible de la apertura cutánea central
- Menor diámetro del orificio
- Mayor aproximación de los bordes de la lesión
- Progresión visual hacia el cierre
- Menor evidencia visual de la cavidad respecto a la imagen inicial
- Conservación de buena parte de la integridad de la piel circundante
La relevancia del caso radica en que esta evolución favorable se produjo en una lesión que había permanecido abierta durante más de cuatro décadas, pese a haber recibido cuidados locales, seguimiento podológico y procedimientos convencionales de limpieza y desbridamiento.
Conclusiones
Como conclusión, se trata de un caso de especial interés clínico por la extraordinaria cronicidad de la úlcera y su resistencia al tratamiento convencional. La incorporación de la terapia diamagnética como herramienta coadyuvante permitió observar, tras cuatro sesiones, una evolución visible hacia el cierre de la lesión.
Aunque este caso aislado no permite establecer una relación casual definitiva ni extrapolar resultados de forma generalizada, la rapidez y magnitud del cambio observado lo convierten en un ejemplo relevante del posible interés de la bomba diamagnética dentro del abordaje multidisciplinar de determinadas lesiones cutáneas crónicas de difícil evolución.
Testimonio del Fisioterapeuta

Nos encontramos ante un caso muy especial por la extraordinaria evolución temporal de la lesión. El paciente llevaba más de 40 años conviviendo con una úlcera por presión en la región posterior del talón izquierdo, originada tras un politraumatismo grave y un periodo prolongado de inmovilización mediante fijador externo.
A pesar de los cuidados convencionales, las curas periódicas y los procedimientos de limpieza realizados durante años, la lesión nunca había conseguido cerrar por completo. Persistía un orificio profundo que requería atención local continuada.
Ante esta situación decidimos incorporar la bomba diamagnética como tratamiento coadyuvante, utilizando un protocolo específico para lesiones de tejidos blandos y úlceras cutáneas. Cada sesión tuvo una duración de 20 minutos y se realizó seguimiento visual de la evolución de la lesión.
Tras solo cuatro sesiones, la comparación fotográfica mostró una reducción visible de la apertura, una mayor aproximación de los bordes y una progresión clara hacia el cierre.
Lo más llamativo del caso no es solo la mejoría observada, sino el contexto en el que se produce: una lesión que llevaba más de cuatro décadas sin cerrar completamente y que había sido resistente a los cuidados convencionales.
Para nosotros, este caso refleja el posible interés de la terapia diamagnética como herramienta complementaria en lesiones cutáneas crónicas de difícil evolución, siempre dentro de un abordaje multidisciplinar y con seguimiento clínico adecuado.





